La felicidad es un estado emocional que todos ansiamos o en el que quisiéramos permanecer. Nadie puede describirla con precisión, solo reconocer que es una sensación de bienestar que podemos apreciar de formas distintas ya que las cosas, personas y experiencias que hacen feliz a una persona probablemente nada tiene que ver con lo que hace feliz a otras.

El término felicidad se convierte pues en un concepto subjetivo, ya que todo dependerá del significado que le da cual, a esas sensaciones que buy psychology essays online nos producen felicidad y que estará condicionado por nuestra experiencia, nuestra edad, nuestras expectativas resueltas o no, lo que muchos llamamos nuestros mapas internos.

Solo tenemos que recordar en nuestra infancia las cosas que nos producían felicidad: quizás la Navidad con la llegada de los reyes, cuando estrenábamos algo nuevo, nos compraban nuestra primera bicicleta, un álbum de postalitas nos íbamos de vacaciones, visitar a los abuelos. Probablemente de adulta(o) el casarnos, tener familia o lograr el éxito profesional es lo que entendemos que nos hace felices.

¿Has pensado hoy que te hace feliz? ¿Te sientes feliz o tus necesidades no te dejan ser feliz?

Seguro habrás escuchado muchas personas decir que la verdadera felicidad “no existe”, o “nunca hay felicidad completa”. . .

¿Te escuchas a ti mismo repetir estas frases? ¿Qué escuchaste decir en tu casa cuando se hablaba de felicidad? ¿Qué veías cuando una persona decía sentirse feliz? ¿Sentías miedo y necesidades? ¿Sería la felicidad graduarte, casarte y tener hijos? ¿Cómo se manifiesta tu diálogo interno?

En función de todas esas imágenes, mandatos y sensaciones, es así como cada uno de nosotros fue construyendo su propio perfil de “la felicidad”, el cual no nos permite apreciar más allá de lo que hemos sembrado en nuestro inconsciente. Solo bastaría con recordar una de esas frases para que comencemos a sabotear un momento maravilloso y fijar nuestra atención hacia lo que nos falta: profesión, dinero, salud, hijos, pareja o el logro de una meta en particular. Es decir, asociamos la felicidad al TENER, por lo que, si no tenemos, nos SOMOS felices.

La felicidad, como todos los estados emocionales, no es un continuo. Si fuera así no tendríamos nada con que compararla y no fuéramos felices ni infelices. Los momentos de felicidad se logran diariamente con pequeñas decisiones, con nuestra capacidad de escoger vivir desde la alegría, la actitud positiva.
Con esto quiero decir que la felicidad es un constructo personal. Puedes experimentarla con solo activar algún recuerdo que te hizo feliz en el pasado. Comienza por descubrir cuáles son esos momentos: si una caminata en el parque, una visita familiar, leer, ver un partido de pelota, reunirte con tus amigos; y cuando te sientas triste conecta tu mente con estos momentos. Verás como tu estado de ánimo comenzará a mejor. Mente y cuerpo están conectados. Si estas atravesando por una mala experiencia, en PNL existe el re encuadre de significado. Si te pasó algo calificado por ti como malo, dale una mirada distinta y busca el aprendizaje que hubo detrás de la experiencia. La sabiduría obtenida y la oportunidad de comenzar de una manera distinta liberaran en tu cuerpo los neurotransmisores de la dopamina, encargados de llevar a tu cerebro la alquimia que necesitas para tu felicidad.

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