Realidad. El trabajo en equipo es el que mejor desarrolla la individualidad de las personas. Personal. Solo en la práctica se pueden evaluar las habilidades de gestión emocional.

“…Todo es resultado de un esfuerzo. Solo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde”.

Ortega y Gasset, filósofo español.

En muchas empresas o instituciones el concepto de integración refiere exclusivamente a la inducción que se ofrece al personal de nuevo ingreso para que se adapte fácilmente a la normativa laboral.

Sin embargo, el hecho de haber realizado una inducción exitosa, no garantiza que los nuevos empleados se inserten a los objetivos laborales que exige un equipo de trabajo integrado, ya que solo en la práctica podrán evaluarse las habilidades de gestión emocional de las personas, debido a que las mismas rara vez se evidencian durante las entrevistas preliminares.

Entorno ideal

Es debido a tales consideraciones que las actividades de integración en espacios distintos al ambiente de oficina ofrecen un entorno ideal para crear las condiciones donde se manifiesten competencias individuales que permiten a los colaboradores tener una visión más completa de las cualidades de sus compañeros y, más que todo, crear la unidad que se propone en un equipo de trabajo con óptimos resultados.

Trabajo integrado

En la actualidad, muchas empresas están conscientes de que la mejor manera de que un equipo aprenda las competencias necesarias para trabajar integrados es poner en práctica dichas habilidades visibles e invisibles en un entorno real, generando un comportamiento metafórico que pueda aplicarse posteriormente al ambiente laboral.

Aunque parezca paradójico es en el trabajo en equipo donde mejor nos desarrollamos de manera individual. Dejamos a un lado el “yo” para crear un “nosotros”. Lidiar con los distintos temperamentos ejercita nuestra gestión emocional, ya que somos parte de un engranaje en que solo el “todos” puede sacar el trabajo hacia delante. El trabajo de uno inicia el movimiento del trabajo del siguiente.

Según estadísticas de expertos, las personas aprenden un 20 % por lo que escuchan, un 50 % por lo que ven y un 80 % por lo que hacen.

Por lo tanto, exclusivamente basándonos en charlas motivacionales nunca será suficiente para crear unidad, el verdadero trabajo se producirá de la experiencia real, en un ambiente alejado del entorno laboral donde prime la desconexión. En un ambiente donde no nos sintamos juzgados y al no ser evaluados podemos emplear nuestro máximo potencial y creatividad.

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