Todos los seres humanos experimentamos distintas emociones diariamente. Somos seres que reaccionamos continuamente a las situaciones del entorno y todo aquello que es perceptible a nuestros sentidos causa una respuesta emocional.

Cuando experimentamos una emoción es inevitable que mi cuerpo responda a la emoción particular. Si recibo una noticia mala, me pongo triste; si me suben el salario, me alegro; si no he entregado un trabajo a tiempo, me preocupo; y así sucesivamente. Podemos https://kiteessay.com/essay-writing-service constatarlo en la fisiología de una persona depresiva –hombros echados hacia delante, cabeza metida en los hombros, mirada hacia abajo y esquiva, etc. o por el contrario, de una persona que ha ganado medalla en un maratón: brazos arriba, sonrisa con pliegues en los ojos y demás. Y es que mente y cuerpo están conectados y se afectan mutuamente.

Basada en lo anterior, soy de la creencia que a veces utilizamos incorrectamente el término de “controlar las emociones”. Las mismas repito, son inevitables, pues somos seres integrales, vivos y damos una respuesta mental y física a nuestras percepciones sensoriales al acto, de manera inconsciente, por lo tanto no podemos controlarlas. Una cosa que podemos hacer, es aprender a conocernos nosotros mismos cuando vivimos una situación particular y poder actuar gestionando la forma en que reaccionamos ante
ellas. Por ejemplo, si percibimos que algo nos ha causado estrés, lo podemos identificar por la forma de respirar particular, las palabras que empleamos, los movimientos que hacemos y demás. Cuando eso ocurre, entonces podemos actuar sobre nuestro estrés, modificando nuestra respiración, cambiando nuestra postura corporal e integrando un lenguaje positivo.

También las técnicas de Programación Neuro-Lingüística ofrecen variadas herramientas para trabajar con nuestros procesos mentales. Una cosa es que no podemos alterar el pasado pero si podemos incidir en qué forma nos afecta.

Existen técnicas como reencuadrar lo pasado, darle significados distintos a nuestras experiencias; a reconocer de dónde provienen nuestros miedos irracionales para enfrentarlos y hasta cuando el miedo nos alerta sobre una situación para protegerme. Eso también lo desarrollamos con la intuición.

Aprender a conocernos nos hace responsables de preservación de una buena salud física y mental. Las emociones negativas generan
neurotransmisores como el cortisol que incide en el sistema inmunológico y produce un sinnúmero de enfermedades. La dopamina y serotonina por el contrario incide en una vida de salud y bienestar.

Si te hace sentido lo que has leído, no dejes que el efecto de tus emociones te domine. Aprende a gestionarlas y con ello lograrás la calidad de vida que tanto mereces.

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